Este proyecto se adentra en la profunda interconexión entre la vida y la muerte, explorando cómo cada final puede constituir el germen de un nuevo comienzo y la génesis de significados renovados. Inspirado por la extraordinaria historia de Ahmet Hergüner y la higuera que floreció en su cuerpo en una cueva de Chipre, el proyecto titulado Fructifica busca desvelar la persistencia de la vida en los lugares más inesperados
Esta narrativa conduce a una exploración del sagrado ciclo de la naturaleza, donde la re-creación interespecie subraya la tenacidad de la existencia. La cueva, con su orificio que permitió la entrada de luz y vida, se convierte en una poderosa alegoría de la cámara oscura, el lugar primordial donde nace la fotografía. Desde esta perspectiva, se reflexiona sobre cómo la luz y la sombra se entrelazan para capturar la esencia de los momentos, transformando lo efímero en algo eterno y significativo.
El proceso creativo se fundamenta en una comprensión profunda de los hechos y su contexto cultural, social y filosófico. Para ello, se emplean diversas técnicas fotográficas analógicas y orgánicas, buscando una conexión intrínseca con los temas abordados. Entre ellas destacan los antotipos, elaborados con pigmentos extraídos de la piel de higo, que no solo rinden homenaje a la historia de Ahmet, sino que también infunden a las imágenes una conexión orgánica y única. Esta técnica se con lumen prints, que aprovechan la acción de la luz sobre materiales fotosensibles para generar impresiones con efectos impredecibles, así como con transferencias fotográficas macro y microscópicas que añaden texturas y dimensiones variadas a la obra.





